domingo, 2 de noviembre de 2014

Confidencialidad

Esta última temporada he estado ejerciendo en los extremos de la vida… cosas que hace un médico de familia. 

He atendido a veteranos y a recién llegados a esta aventura que se llama vida. Ambos extremos son dependientes, deben ser tratados con mimo y sumo cuidado, todos ellos con fragilidades por novedad o por obsolescencia programada del ser humano. 

Esta semana hemos tenido un poco de agitación, con el tema de VISC+ y con el nuevo decreto de ICAM las bajas… Todo ello, atenta directamente contra la confidencialidad del paciente. 

Aunque la confidencialidad donde a mi parecer es menos tenida en cuenta, es en esos extremos de la vida. Parece ser que si el paciente no se puede quejar uno se olvida más de lo que significa el derecho a la intimidad y a la confidencialidad. 

En las residencias, parece normal que todo el mundo sepa todo de todo el mundo, que cualquier persona tenga derecho a preguntar por la vida y la salud de los pacientes que en ella viven. Igual que en las guarderias, que se comentan enfermedades y características de los niños a viva voz, como dirigen a padres y/o abuelos al pediatra para un informe conforme ya puede volver a la escuela, porqué ha superado determinada virasis que ellos consideren.

A veces pienso, que si ni las personas en nuestro día a día somos lo suficientemente conscientes de la importancia de la confidencialidad, por la intimidad de los procesos que uno puede desarrollar ¿cómo podemos esperar que nuestros "dirigentes" tengan la más mínima conciencia al respecto? 

En Noruega es  fácil que uno sepa la declaración de la renta  de sus vecinos, porqué es una información pública y transparente. Aquí parece ser que es más fácil que tus vecinos sepan si has pasado la hepatitis B o cual es tu último valor de PSA.

¿Cuántas veces en la sala de espera es transformada en ágora médica, para debatir sobre los tratamientos dolencias y morbi/mortalidad de los vecinos del barrio/pueblo? Quien dice sala de espera, dice peluquería, la cola de la carnicería o del banco o ... En parte esto es cultural, la cultura de opinar ( que da de comer a determinados tertulianos televisivos). 

De nuestra mano está, el dar la vuelta a parte de esa cultura, para proteger a los que no pueden hacerlo ellos mismos. 

"En España la mejor manera de guardar un secreto es escribir un libro." Manuel Azaña

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