martes, 10 de febrero de 2015

A mi oportunidad perdida

Recuerdo cuando llegaste a mi, una mañana compleja, muchos pacientes en la sala de espera, retraso en lo habitual.
Apareciste escondida, tímida, lo suficiente como para que no fuera fácil verte. Al cabo de unos días, reapareciste, de mano de otras personas. Recuerdo perfectamente en el momento que fui consciente que te había perdido, tu mi oportunidad, que no sabía ni que te había tenido.
Caíste en mi, primero como una parálisis de todo el sistema osteoarticular, luego recuerdo un instante de frío ártico y tras eso, un impulso de salir corriendo sin mirar atrás. La verdad, es que aguanté lo más dignamente el peso de tu losa en mis espaldas, intentando evitar el impulso de golpearse uno mismo en la cabeza, a ver si hay una sinapsis que pueda arreglar y recuperar tu vida pre-oportunidad perdida.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Mi admiración para todos ellos

Las ayudas en nuestra profesión puede venir de cualquier lado, algunas las damos por supuesto aunque no siempre es así. 

Cuando encuentras familias que te ayudan en el cuidado de los pacientes, que suman en la estrategia terapéutica resulta fácil y enriquecedor a un nivel a veces indescriptible. 

Es increíble, la capacidad que tiene un cuidador/a, a aprender jerga médica, a controlar técnicas, dosis, posología, medicación. Aprendes tantísimo de ellos.  El aprendizaje de los cuidadores, no depende de su nivel de instrucción, depende principalmente de la voluntad y la buena comunicación que tengamos entre nosotros. 

La lucha que hay en el día a día, para cuidar de los más frágiles. a pesar de los contextos de cada uno, es sorprendente. El sacrificio de tantas vidas, de madres, hijos, hermanos, cónyugues no siempre en el mejor momento, nunca deja de admirarme como forma de amor ( del de verdad). 

El trabajo nuestro cómo médicos de familia, de explicar lo que hacemos, los objetivos, las estrategias, llegar a pactos, formar y dar el apoyo necesario a estas familias es imprescindible. A veces es complejo llegar a todo eso por problemas de comunicación, miedos, creencias y conflictos internos.

Llegar a este punto,  de pactar una estrategia común, de que cada uno tenga sus propias tareas y respetar y reconocer el trabajo de cada uno es belleza en estado puro. Porqué tan o más importante, es llevar un helado de leche merengada como poner una nebulización o una sonda naso-gástrica. Todo suma, todo ayuda y eso es lo que supone una buena calidad de vida.  Los pacientes me da la sensación que lo viven de una forma inmejorable. 

Este post, es mi más profunda admiración, para todas esas familias y formas de amor, anónimas en las estadísticas, pero que todos los médicos de familia, recuerda por sus nombres de pila. Para todos esos trabajadores no remunerados en el cuidado de los frágiles. Aquellos magníficos ayudantes, aprendices, compañeros de este hermoso acto que es cuidar a los que lo necesitan. 



"lo que sorprende sorprende una vez, pero lo que es admirable lo es más cuando más se admira"  Joseph Joubert 

domingo, 2 de noviembre de 2014

Confidencialidad

Esta última temporada he estado ejerciendo en los extremos de la vida… cosas que hace un médico de familia. 

He atendido a veteranos y a recién llegados a esta aventura que se llama vida. Ambos extremos son dependientes, deben ser tratados con mimo y sumo cuidado, todos ellos con fragilidades por novedad o por obsolescencia programada del ser humano. 

Esta semana hemos tenido un poco de agitación, con el tema de VISC+ y con el nuevo decreto de ICAM las bajas… Todo ello, atenta directamente contra la confidencialidad del paciente. 

Aunque la confidencialidad donde a mi parecer es menos tenida en cuenta, es en esos extremos de la vida. Parece ser que si el paciente no se puede quejar uno se olvida más de lo que significa el derecho a la intimidad y a la confidencialidad. 

En las residencias, parece normal que todo el mundo sepa todo de todo el mundo, que cualquier persona tenga derecho a preguntar por la vida y la salud de los pacientes que en ella viven. Igual que en las guarderias, que se comentan enfermedades y características de los niños a viva voz, como dirigen a padres y/o abuelos al pediatra para un informe conforme ya puede volver a la escuela, porqué ha superado determinada virasis que ellos consideren.

A veces pienso, que si ni las personas en nuestro día a día somos lo suficientemente conscientes de la importancia de la confidencialidad, por la intimidad de los procesos que uno puede desarrollar ¿cómo podemos esperar que nuestros "dirigentes" tengan la más mínima conciencia al respecto? 

En Noruega es  fácil que uno sepa la declaración de la renta  de sus vecinos, porqué es una información pública y transparente. Aquí parece ser que es más fácil que tus vecinos sepan si has pasado la hepatitis B o cual es tu último valor de PSA.

¿Cuántas veces en la sala de espera es transformada en ágora médica, para debatir sobre los tratamientos dolencias y morbi/mortalidad de los vecinos del barrio/pueblo? Quien dice sala de espera, dice peluquería, la cola de la carnicería o del banco o ... En parte esto es cultural, la cultura de opinar ( que da de comer a determinados tertulianos televisivos). 

De nuestra mano está, el dar la vuelta a parte de esa cultura, para proteger a los que no pueden hacerlo ellos mismos. 

"En España la mejor manera de guardar un secreto es escribir un libro." Manuel Azaña

jueves, 30 de octubre de 2014

Enamorarse de nuevo.

A veces la medicina de familia es como tener pareja.

Cuando uno decide compartir la vida con otra persona, al inicio todo son ilusiones proyectos y mil cosas. Con la rutina, aquella que todo lo destruye, uno va descafeinando esas sensaciones. Pero entonces llega ese momento compartido, que te hace recordar por qué tomaste esa decisión y que por más descafeinado que parezca tu día a día, resurge un" no se qué , que qué se yo". Eso pasa también en la medicina de familia. 

Cierto es que en el día a día, las agendas, los recortes, las recetas electrónicas, los informes para el ICAM, los spd y toda la pesca…. hacen que las emociones se aparquen, para dejar paso a la eficiencia, las costumbres y las rutinas. Pero hay gente, compañeros, pacientes que tiran de ti, para sacar más y más de ti, cosa que es de agradecer. 

Con la enfermera del cupo, vamos al hospital a ver a los pacientes ingresados cuando salimos del trabajo. Con mi tutora siempre lo habíamos comentado,  mi tutora de medicina rural me consta que lo hacía y yo no lo había hecho nunca. 

Salir de la consulta, no sólo para hacer domicilios de zona, sino para ver el sitio donde tienen cura de ellos cuando precisan más atención de la que se es capaz de recibir en domicilio. Eso elimina parte de la  fantasía que uno gasta en imaginar qué está pasando con cada uno de los pacientes. Se queda mucho más tranquilo, al verlos, al saber que están bien atendidos por compañeros hospitalarios. El paciente lo agradece mucho y familiares y personal hospitalario, muchas veces no entienden bien si es real lo que ven. 

El compromiso con un paciente, va más allá que ser eficiente al derivarlo en el mejor de los momentos. Derivar a un sitio que no sabemos, es enviar a la deriva. Seguir el proceso a su lado, de cerca y que puedan verte ni que sean unos minutos, da un valor añadido no cuantificable. Pero el beneficio para uno mismo, gozar de esa oportunidad de ver muchos procesos en longevidad no tiene precio. Esto me ha vuelto a enamorar de esta profesión con la que convivo cada día. 

"Esta sociedad nos da facilidades para hacer el amor, pero no para enamorarnos" Antonio Gala.

jueves, 23 de octubre de 2014

Trabajar en una residencia es algo realmente complejo. 

Como trabajo es terriblemente interesante, hay un grupo de población, compleja, frágil, que precisa de atención, cuidado y seguimiento. Por otro lado hay, un entorno bastante controlado, con una adherencia terapéutica i un control óptimo. Si lo miras así, para un médico de familia sería un contexto fantástico para desarrollar sus conocimientos. Parece un proyecto enriquecedor, sobretodo para aquellos raros que nos gustan hacer la atención domiciliaria. 

A la hora de la verdad, una residencia no deja de ser un negocio. En sanidad cuando hay ganancias para el empresario, en realidad es que no se están dedicando todos los recursos hacia las personas que en realidad lo precisan. 

Es curioso, que por más dispares que estén las residencias los conflictos parecen ser los mismos. Hay una diferencia conceptual, más que importante, sobre los objetivos y los criterios desde las partes implicadas. Mientras que por parte de la dirección de la residencia, lo que importa es tener las recetas hechas, las derivaciones sin resistencias y los pacientes tranquilos. Para el médico de la residencia el objetivo es que su población, su cupo, sus camas tengan la mejor calidad de vida. 

Así que una de las paradojas de las residencias, es que allí van las personas con el objetivo, de cuando las cosas se pongan complicadas, personas calificadas se encarguen de hacer aquellas cosas que suponen una carga familiar. Pero esa atención, requiere una dedicación, un tiempo y unos recursos.  Los cuales, conllevan un coste.

Por otro lado, las recetas, eternísima discusión. La solución de determinada clínica con medidas no farmacológicas a veces parece una blasfemia. Pero qué pasa realmente con las recetas en las residencias??? A veces pienso que entran en el mundo de los pares de calcetines desaparejados. Cómo puede ser posible, esos niveles de requerimiento farmacológico?¿?¿ Una compañera, con experiencia en residencias,le  habían llegado a pedir 5L de duphalac al mes para un solo paciente. Pero en el momento que discutes la adecuación terapéutica, es interpretado como algo personal, que en realidad no quieres hacer recetas, intentar hacer cambiar ese hilo argumental para mi ha resultado tarea inalcanzable. 

Otra cosa curiosa, es vender la salud ( lo que entienden algunos como salud) como producto. Así se vende y así se entiende. Además del "qui paga mana" ( quien paga manda), así que lo que en realidad es objetivo, para el trabajo en una residencia,  que los clientes estén contentos con el producto que están recibiendo. 

Lo que realmente más duele, es que en toda esta guerra, hay unas víctimas claras. Unas víctimas que han trabajado toda una vida, que por la biografía, han precisado de unas curas remuneradas, que están ellos o sus familias haciendo un esfuerzo económico enorme.

martes, 9 de septiembre de 2014

A la deriva

A veces, determinadas partes de tu trabajo, absorben tu energía poco a poco. Parece impensable, cómo esto va transformando tu día a día. Primero, parece que te da pereza escribir y luego leer,  cuando llegas a casa sólo quieres tener encefalograma plano, progresivamente parece que a una le cuesta despertarse para ir a desarrollar su trabajo y el carácter se agria. Finalmente cobras conciencia que esta parte  ha afectado al resto de parcelas  que adoras.

Es extraño, cómo una parte ínfima puede generar cambios tan grandes en el resto de cosas.

Cobrar conciencia de las cosas dañinas, es importante. Ahora qué hacemos con ellas??¿? Qué posibilidades tenemos de modificar?¿? Tendremos que quedarnos con eso?¿?

Un día un amigo que estaba haciendo un curso de coaching ( esto tan de moda), me dijo que en la vida sólo hay 3 opciones:

         "Love it, change it or leave it"


Identificar qué es lo dañino e intentar cambiar la situación, resulta complejo. Porqué ahora empiezo a entender algunas personas que dan la sensación de anestesiados y no llegas a entender qué les pasa, aquello que no cuadra de la ecuación. Qué difícil es el cambio en cualquiera de sus 3 formatos, cuánta valentía se necesita para ello. 


                   

Qué difícil son esos momentos de deriva previos a la toma de decisiones.


Alguien hace una semana me dijo que era un imperativo profesional, el hecho de seguir escribiendo. Así que aquí estoy intentando retomar este espacio que me encanta.

" el único deber es de deber divertirse terriblemente" Oscar Wilde.



La importancia que tiene que quien te mande dentro de nuestra profesión sea un sanitario y alguien que sabe de lo que habla, es inmensa.

Sé que hay un montón de post que hablan de macro-estructuras, de política y macroeconomía sobre el tema. Yo de eso no se, ni pretendo saber, ni enseñar. Sólo puedo hablar desde la primera persona, que es lo que conozco.

Cuando el concepto que se tiene de pasar consulta y tener cuidado de un grupo de personas, es que tu los escuchas un rato y luego haces lo que te da la gana… Cuando sólo importan los números en vez de Pepe, Marcos o Lolita. Cuando ves que un grupo de trabajadores son los que aguantan un centro, por respeto a las personas que hay, que además te has molestado en aprenderte los nombres. Cuando ves que la gente pasa hambre, que mantenerlos encerrados no es tener cura de ellos, que lo máximo que se hace es sacarlos a pasear 15 min al día…. se te cae el alma a los pies.