viernes, 20 de septiembre de 2019
Nuevos métodos para filtrarse en la formación.
Tras mucho tiempo desconectada del mundo de los blogs, intentaré volverme a meter, a ver si la conciliación familiar me lo permite. Aunque los blogs sanitarios, han caído bastante en desuso, ahora parece un artículo entre pasado de moda y pronto ya será vintage.
Siempre que puedo intento formarme de forma gratuita o mediante becas. No acepto ningún tipo de financiación por parte de la industria farmacéutica. De la misma manera, leo siempre los programas previa inscripción para ver si existe algún conflicto de interés. A excepción de jornadas o charlas sobre ética, que realiza una fundación relacionada con la Industria, dado que durante la charla no venden sus productos. A pesar de eso, me genera cierta incomodidad, asistir a las charlas, dado que la fundación existe gracias a los beneficios de sus productos y hay una parte que resuena en mi, de si será del todo honesto beneficiarme de eso.
Esta semana he ido a un par de actividades formativas. El primer dia all llegar y encontrarme un cartel de una empresa, cuyo nombre no quiero ni recordar, me chirrió un poco la historia. Pensé que había leído mal el programa. Así que a pesar de mi incomodidad por la presencia del cartel, asistí el resto fue bastante correcto ( unos ponentes financiados hasta arriba, con lo que pongo su discurso un poco en cuarentena). El segundo día, esta vez no encuentro cartel, pero si me regalan una libreta en la entrada ( mi alarma interior empezó a pitar) y al llegar al aula, me encuentro con todo de bolsas taaan de la industria. Allí si que las alarmas sonaron de forma muy ruidosa y decidí marcharme. A la salida en los escasos 5 min que había estado en el interior habían tenido tiempo de montar un stand, con libros..... Allí ya me salió la urticaria. Me fui informando a la organización la razón por la que me marchaba.
A medida que me alejaba, no entendía cómo el auditorio podía seguir lleno?¿?¿ A nadie más le sonó ninguna alarma al ver las bolsas? A nadie más le vino el impulso de marcharse de forma inmediata? En otros tiempos, seguro hubiese sacado un megáfono y hubiese sacado los colores a más de uno. El tiempo nos hace más discretos y aprendemos a librar nuestras batallas de formas quizás más adecuadas.
Hablé con una de las organizadoras, resulta que los ponentes, habían llevado sin previo aviso a sus representantes farmacéuticos. En las bolsas había lo que ellos decían material necesario para hacer uno de los talleres. Así, que la escurridiza industria ha encontrado un nuevo método para meterse en la vida de los profesionales. En las formaciones gratuitas, vienen de la mano de los ponentes y facilitan la formación que allí se da. A este paso, un día nos encontraremos a los ponentes como si de pilotos de F1 se tratara, con todo de parches en la camisa de las diferentes empresas.
Así que a pesar que estamos algo mejor que cuando escribía semanalmente en este blog, aún queda un trabajo inmenso por delante.
martes, 19 de septiembre de 2017
Aprendiendo a leer
En la facultad nos enseñan parte de este oficio que es ser médico, luego te sueltan al mundo real y haces lo que buenamente puedes.
Cuando te forman en la facultad te enseñan las enfermedades como si te enseñan a leer. Lo más divertido es que nos enseñan el oficio de la medicina como si leyeras manuales de instrucciones. Con índices, opciones, puntos clave, apartados y demás. Con todo esto tu puedes hacerte una idea aproximada de lo que supone tratar enfermedades. Luego van y te lanzan a la realidad.
La realidad es que tratas con personas no con enfermedades. Las personas distan mucho de poder ser leídos como un manual de instrucciones y se acercan más a la lectura de "La montaña mágica" de Thomas Mann. Andas perdido buscando índices, puntos clave y opción A,B y C y te encuentras con dialéctica pura y dura. ¿Nadie se da cuenta del salto sustancial que dejan a la mano de cada uno?
Entonces cuando aprendes a leer literatura, a partir que te han enseñado a leer manuales de instrucción, encuentras las preferencias de cada uno.
Todos tenemos libros que nos cuesta leer, por las razones que sean. Eso es como tratar con los pacientes. Hay pacientes que nos resulta fácil poderlos leer a unos mientras que a otros no. Hay libros que aunque resulte ameno poderlos leer, cuando los comentas parece que tienes visiones completamente diferente que a otros (sensación que recuerdo muy vivamente en la rotación de medicina interna) Hay libros que nos resulta desagradable leerlos , como hay pacientes con los que no nos entendemos. Hay libros que nos cuestan las primeras páginas pero luego todo va como la seda, y eso pasa muchas veces con pacientes, que las primeras visitas resultas desmotivadoras porque no acabas de cogerles la dinámica, mientras que luego llega un día un momento en el que todo empieza a fluir.
Nuestro objetivo como médicos es poder llegar al mayor número de personas posible y poderlos ayudar en tanto que podamos. Así que tenemos que aprender a leer de todo, desde colecciones de cómo hacer ganchillo a teorías de física cuántica.
Hay aspectos de los médicos que son mal definidos como buenos o malos, cuando en realidad se refieren a que saben leer mejor o peor a determinado tipo de pacientes. Me pregunto cómo se podría mejorar eso, esa capacidad lectora de todos los tipos de pacientes, supongo que la respuesta es con la experiencia y seguir leyendo. Con la situación laboral actual encadenando contratos temporales, no sé si lo vamos a conseguir.
Cuando te forman en la facultad te enseñan las enfermedades como si te enseñan a leer. Lo más divertido es que nos enseñan el oficio de la medicina como si leyeras manuales de instrucciones. Con índices, opciones, puntos clave, apartados y demás. Con todo esto tu puedes hacerte una idea aproximada de lo que supone tratar enfermedades. Luego van y te lanzan a la realidad.
La realidad es que tratas con personas no con enfermedades. Las personas distan mucho de poder ser leídos como un manual de instrucciones y se acercan más a la lectura de "La montaña mágica" de Thomas Mann. Andas perdido buscando índices, puntos clave y opción A,B y C y te encuentras con dialéctica pura y dura. ¿Nadie se da cuenta del salto sustancial que dejan a la mano de cada uno?
Entonces cuando aprendes a leer literatura, a partir que te han enseñado a leer manuales de instrucción, encuentras las preferencias de cada uno.
Todos tenemos libros que nos cuesta leer, por las razones que sean. Eso es como tratar con los pacientes. Hay pacientes que nos resulta fácil poderlos leer a unos mientras que a otros no. Hay libros que aunque resulte ameno poderlos leer, cuando los comentas parece que tienes visiones completamente diferente que a otros (sensación que recuerdo muy vivamente en la rotación de medicina interna) Hay libros que nos resulta desagradable leerlos , como hay pacientes con los que no nos entendemos. Hay libros que nos cuestan las primeras páginas pero luego todo va como la seda, y eso pasa muchas veces con pacientes, que las primeras visitas resultas desmotivadoras porque no acabas de cogerles la dinámica, mientras que luego llega un día un momento en el que todo empieza a fluir.
Nuestro objetivo como médicos es poder llegar al mayor número de personas posible y poderlos ayudar en tanto que podamos. Así que tenemos que aprender a leer de todo, desde colecciones de cómo hacer ganchillo a teorías de física cuántica.
Hay aspectos de los médicos que son mal definidos como buenos o malos, cuando en realidad se refieren a que saben leer mejor o peor a determinado tipo de pacientes. Me pregunto cómo se podría mejorar eso, esa capacidad lectora de todos los tipos de pacientes, supongo que la respuesta es con la experiencia y seguir leyendo. Con la situación laboral actual encadenando contratos temporales, no sé si lo vamos a conseguir.
" Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee" Miguel de Unamuno
lunes, 18 de septiembre de 2017
martes, 8 de marzo de 2016
Este último año, he experimentado el otro lado de esta historia que se llama salud.
Hay ciertas dificultades que uno experimenta, cuando tus capacidades habituales están mermadas.
Ser médico y paciente es una muy mala combinación. Tenemos, como una obligación moral, no escrita en ningún lado, de ser super fuertes. De no consultar sino está muy justificado. Parece que nos avergüence esto de que nuestra propia maquinaria no esté fina. Cuando decidimos ponernos en manos de algún colega, cuesta ceder el control a los demás
domingo, 21 de junio de 2015
Legitimar: Probar o justificar la verdad de algo o la calidad de alguien o algo conforme a las leyes.
Legitimar las dolencias de una persona, cómo le preocupa, cómo le afecta a su día a día es a veces tan importante, como encontrar una solución.
Hay días que no hay nombre, que no hay etiqueta, que no hay resultado que justifique lo que el paciente nos explica. La impotencia nos hace decir frases, como todo sale normal, no hay nada grave, está todo bien..... Pero el paciente qué recibe con eso?¿?
El paciente lo que oye muchas veces es... es todo normal, pero yo sigue teniendo mi dolencia ( me duele, me siento cansado, me mareo...)
Legitimar las dolencias de una persona, cómo le preocupa, cómo le afecta a su día a día es a veces tan importante, como encontrar una solución.
Hay días que no hay nombre, que no hay etiqueta, que no hay resultado que justifique lo que el paciente nos explica. La impotencia nos hace decir frases, como todo sale normal, no hay nada grave, está todo bien..... Pero el paciente qué recibe con eso?¿?
El paciente lo que oye muchas veces es... es todo normal, pero yo sigue teniendo mi dolencia ( me duele, me siento cansado, me mareo...)
viernes, 27 de marzo de 2015
¿Por qué ser médico de familia?
Hay muchas razones para ser médico de familia, hay tantas razones como estilos de medicina de familia. Al ser tantos, resulta que la disparidad es habitual.
Para mi, una de las cosas que más me gustan de la MFic, es la sorpresa. Recibir en una lista de 30-40 personas cada día, detrás de la mesa debes tener diferentes batas, la de cardióloga, uróloga, psicóloga, dermatoóloga, otorrina...
El nivel que eso exige a la persona es alta y a veces complicado. En un mismo día, haces crioterapia en un par de ocasiones, ginecóloga poniendo colposcopios y haciendo frotis, control de Churg-Straus, diagnósticos diferenciales de neuropatías periféricas, catarros, valoración de melanomas, insuficiencia cardíaca bien controlada, demencia, control de DM2 con bajo nivel de instrucción, explicar los nuevos tratamientos de la hepatitis C...
Uno puede ver y puede llegar lo lejos que uno quiera. Tiene el inconveniente, de que el diagnóstico diferencial, no es tan reflexivo ni tan meditado como pueden hacerlo los internistas habitualmente. Aunque si puedes hacer diagnósticos diferenciales cuando sales y repensar y revalorar a poco tiempo vista y recitar al paciente. Los diagnósticos a veces se hacen por insistencia no por incidencia.
Luego está la cercanía de los pacientes, que te enseñan y evolucionas con ellos. Enfermar es un proceso y puedes acompañar tan lejos como quieras. Además los pacientes agradecen tu compañía en la mayoría de ocasiones. Descubres como si fueras un explorador, nuevos mundos y nuevas realidades que existen detrás de cada una de las personas que tienen la deferencia de venir a tu espacio, adaptarse y pedir ayuda.
El punto máximo de de sorpresa para mi, es el domicilio. Adoro hacer domicilios. Entrar en casa de alguien, adaptarte a su medio y a sus necesidades. Nunca sabes lo que puedes encontrar detrás de cada una de las puertas a las que llamas. Ellos confían ciegamente de dejarte entrar, a sabiendas que vas a valorar muchas cosas a parte del estado del propio paciente, y te hacen sentir tan cómodo como les resulta posible.
Otra cosa adorable, es conocer los diferentes miembros de la familia, ver cómo se relacionan entre ellos y observan sus diferentes puntos de vista de una realidad, las interpretaciones, la no comunicación entre ellos.
Yo elegí medicina de familia, por aborrecer algunas monotonías. Porqué adoro la magia como magia, no me gusta saber los trucos.
"La sorpresa es el móvil de cada descubrimineto" Cesar Pavese
lunes, 23 de marzo de 2015
Basta!
Uno tiene unas dinámicas propias cuando trabaja.
A veces parece que expresar tu disconformidad en determinados aspectos es algo positivo, porqué uno puede mejorar.
Aunque la instalación en la queja, en disconformidad, a veces sin demasiado sentido, a uno lo carga de mal humor y lo transforma sin saber bien cómo.
En ocasiones encontramos cosas extraordinarias a nuestro alrededor, que nos hacen caer en la cuenta del mal que nos aqueja con tanta queja.
El sábado salió publicado este artículo.
La queja fútil, aquella de la que no pueden venir cambios asociados, es la queja que nos daña.
Trabajar en una consulta donde el paciente viene a solicitar unos recursos mientras nos explica una dolencia, en numerosas ocasiones podremos encontrar soluciones. Pero en algunos casos, no hay soluciones, y el paciente viene a compartir su queja y su malestar. Hay momentos que resulta complejo, no entrar en esa dinámica de queja que no lleva a ningún lado.
Así que este mes y hasta el día de Sant Jordi ( día que adoro por encima de la mayoría de los otros del año), me he propuesto no quejarme de forma fútil. De todas aquellas cosas que no me parezcan bien, espero buscar soluciones para poderlas compartir en positivo y así acabar con algunas dinámicas.
También me propongo que de todas las sugerencias positivas que de mis días se deriven intentar escribirlas y compartirlas. Mi objetivo es intentar cambiar el sentido de las cosas, ni que sea por un instante.
"Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas?. Si no lo tiene ¿por qué te quejas?" Proverbio oriental.
martes, 10 de febrero de 2015
A mi oportunidad perdida
Recuerdo cuando llegaste a mi, una mañana compleja, muchos pacientes en la sala de espera, retraso en lo habitual.
Apareciste escondida, tímida, lo suficiente como para que no fuera fácil verte. Al cabo de unos días, reapareciste, de mano de otras personas. Recuerdo perfectamente en el momento que fui consciente que te había perdido, tu mi oportunidad, que no sabía ni que te había tenido.
Caíste en mi, primero como una parálisis de todo el sistema osteoarticular, luego recuerdo un instante de frío ártico y tras eso, un impulso de salir corriendo sin mirar atrás. La verdad, es que aguanté lo más dignamente el peso de tu losa en mis espaldas, intentando evitar el impulso de golpearse uno mismo en la cabeza, a ver si hay una sinapsis que pueda arreglar y recuperar tu vida pre-oportunidad perdida.
Apareciste escondida, tímida, lo suficiente como para que no fuera fácil verte. Al cabo de unos días, reapareciste, de mano de otras personas. Recuerdo perfectamente en el momento que fui consciente que te había perdido, tu mi oportunidad, que no sabía ni que te había tenido.
Caíste en mi, primero como una parálisis de todo el sistema osteoarticular, luego recuerdo un instante de frío ártico y tras eso, un impulso de salir corriendo sin mirar atrás. La verdad, es que aguanté lo más dignamente el peso de tu losa en mis espaldas, intentando evitar el impulso de golpearse uno mismo en la cabeza, a ver si hay una sinapsis que pueda arreglar y recuperar tu vida pre-oportunidad perdida.
sábado, 8 de noviembre de 2014
Mi admiración para todos ellos
Las ayudas en nuestra profesión puede venir de cualquier lado, algunas las damos por supuesto aunque no siempre es así.
Cuando encuentras familias que te ayudan en el cuidado de los pacientes, que suman en la estrategia terapéutica resulta fácil y enriquecedor a un nivel a veces indescriptible.
Es increíble, la capacidad que tiene un cuidador/a, a aprender jerga médica, a controlar técnicas, dosis, posología, medicación. Aprendes tantísimo de ellos. El aprendizaje de los cuidadores, no depende de su nivel de instrucción, depende principalmente de la voluntad y la buena comunicación que tengamos entre nosotros.
La lucha que hay en el día a día, para cuidar de los más frágiles. a pesar de los contextos de cada uno, es sorprendente. El sacrificio de tantas vidas, de madres, hijos, hermanos, cónyugues no siempre en el mejor momento, nunca deja de admirarme como forma de amor ( del de verdad).
El trabajo nuestro cómo médicos de familia, de explicar lo que hacemos, los objetivos, las estrategias, llegar a pactos, formar y dar el apoyo necesario a estas familias es imprescindible. A veces es complejo llegar a todo eso por problemas de comunicación, miedos, creencias y conflictos internos.
Llegar a este punto, de pactar una estrategia común, de que cada uno tenga sus propias tareas y respetar y reconocer el trabajo de cada uno es belleza en estado puro. Porqué tan o más importante, es llevar un helado de leche merengada como poner una nebulización o una sonda naso-gástrica. Todo suma, todo ayuda y eso es lo que supone una buena calidad de vida. Los pacientes me da la sensación que lo viven de una forma inmejorable.
Este post, es mi más profunda admiración, para todas esas familias y formas de amor, anónimas en las estadísticas, pero que todos los médicos de familia, recuerda por sus nombres de pila. Para todos esos trabajadores no remunerados en el cuidado de los frágiles. Aquellos magníficos ayudantes, aprendices, compañeros de este hermoso acto que es cuidar a los que lo necesitan.
"lo que sorprende sorprende una vez, pero lo que es admirable lo es más cuando más se admira" Joseph Joubert
domingo, 2 de noviembre de 2014
Confidencialidad
Esta última temporada he estado ejerciendo en los extremos de la vida… cosas que hace un médico de familia.
He atendido a veteranos y a recién llegados a esta aventura que se llama vida. Ambos extremos son dependientes, deben ser tratados con mimo y sumo cuidado, todos ellos con fragilidades por novedad o por obsolescencia programada del ser humano.
Esta semana hemos tenido un poco de agitación, con el tema de VISC+ y con el nuevo decreto de ICAM las bajas… Todo ello, atenta directamente contra la confidencialidad del paciente.
Aunque la confidencialidad donde a mi parecer es menos tenida en cuenta, es en esos extremos de la vida. Parece ser que si el paciente no se puede quejar uno se olvida más de lo que significa el derecho a la intimidad y a la confidencialidad.
En las residencias, parece normal que todo el mundo sepa todo de todo el mundo, que cualquier persona tenga derecho a preguntar por la vida y la salud de los pacientes que en ella viven. Igual que en las guarderias, que se comentan enfermedades y características de los niños a viva voz, como dirigen a padres y/o abuelos al pediatra para un informe conforme ya puede volver a la escuela, porqué ha superado determinada virasis que ellos consideren.
A veces pienso, que si ni las personas en nuestro día a día somos lo suficientemente conscientes de la importancia de la confidencialidad, por la intimidad de los procesos que uno puede desarrollar ¿cómo podemos esperar que nuestros "dirigentes" tengan la más mínima conciencia al respecto?
En Noruega es fácil que uno sepa la declaración de la renta de sus vecinos, porqué es una información pública y transparente. Aquí parece ser que es más fácil que tus vecinos sepan si has pasado la hepatitis B o cual es tu último valor de PSA.
¿Cuántas veces en la sala de espera es transformada en ágora médica, para debatir sobre los tratamientos dolencias y morbi/mortalidad de los vecinos del barrio/pueblo? Quien dice sala de espera, dice peluquería, la cola de la carnicería o del banco o ... En parte esto es cultural, la cultura de opinar ( que da de comer a determinados tertulianos televisivos).
De nuestra mano está, el dar la vuelta a parte de esa cultura, para proteger a los que no pueden hacerlo ellos mismos.
"En España la mejor manera de guardar un secreto es escribir un libro." Manuel Azaña
jueves, 30 de octubre de 2014
Enamorarse de nuevo.
A veces la medicina de familia es como tener pareja.
Cuando uno decide compartir la vida con otra persona, al inicio todo son ilusiones proyectos y mil cosas. Con la rutina, aquella que todo lo destruye, uno va descafeinando esas sensaciones. Pero entonces llega ese momento compartido, que te hace recordar por qué tomaste esa decisión y que por más descafeinado que parezca tu día a día, resurge un" no se qué , que qué se yo". Eso pasa también en la medicina de familia.
Cierto es que en el día a día, las agendas, los recortes, las recetas electrónicas, los informes para el ICAM, los spd y toda la pesca…. hacen que las emociones se aparquen, para dejar paso a la eficiencia, las costumbres y las rutinas. Pero hay gente, compañeros, pacientes que tiran de ti, para sacar más y más de ti, cosa que es de agradecer.
Con la enfermera del cupo, vamos al hospital a ver a los pacientes ingresados cuando salimos del trabajo. Con mi tutora siempre lo habíamos comentado, mi tutora de medicina rural me consta que lo hacía y yo no lo había hecho nunca.
Salir de la consulta, no sólo para hacer domicilios de zona, sino para ver el sitio donde tienen cura de ellos cuando precisan más atención de la que se es capaz de recibir en domicilio. Eso elimina parte de la fantasía que uno gasta en imaginar qué está pasando con cada uno de los pacientes. Se queda mucho más tranquilo, al verlos, al saber que están bien atendidos por compañeros hospitalarios. El paciente lo agradece mucho y familiares y personal hospitalario, muchas veces no entienden bien si es real lo que ven.
El compromiso con un paciente, va más allá que ser eficiente al derivarlo en el mejor de los momentos. Derivar a un sitio que no sabemos, es enviar a la deriva. Seguir el proceso a su lado, de cerca y que puedan verte ni que sean unos minutos, da un valor añadido no cuantificable. Pero el beneficio para uno mismo, gozar de esa oportunidad de ver muchos procesos en longevidad no tiene precio. Esto me ha vuelto a enamorar de esta profesión con la que convivo cada día.
"Esta sociedad nos da facilidades para hacer el amor, pero no para enamorarnos" Antonio Gala.
jueves, 23 de octubre de 2014
Trabajar en una residencia es algo realmente complejo.
Como trabajo es terriblemente interesante, hay un grupo de población, compleja, frágil, que precisa de atención, cuidado y seguimiento. Por otro lado hay, un entorno bastante controlado, con una adherencia terapéutica i un control óptimo. Si lo miras así, para un médico de familia sería un contexto fantástico para desarrollar sus conocimientos. Parece un proyecto enriquecedor, sobretodo para aquellos raros que nos gustan hacer la atención domiciliaria.
A la hora de la verdad, una residencia no deja de ser un negocio. En sanidad cuando hay ganancias para el empresario, en realidad es que no se están dedicando todos los recursos hacia las personas que en realidad lo precisan.
Es curioso, que por más dispares que estén las residencias los conflictos parecen ser los mismos. Hay una diferencia conceptual, más que importante, sobre los objetivos y los criterios desde las partes implicadas. Mientras que por parte de la dirección de la residencia, lo que importa es tener las recetas hechas, las derivaciones sin resistencias y los pacientes tranquilos. Para el médico de la residencia el objetivo es que su población, su cupo, sus camas tengan la mejor calidad de vida.
Así que una de las paradojas de las residencias, es que allí van las personas con el objetivo, de cuando las cosas se pongan complicadas, personas calificadas se encarguen de hacer aquellas cosas que suponen una carga familiar. Pero esa atención, requiere una dedicación, un tiempo y unos recursos. Los cuales, conllevan un coste.
Por otro lado, las recetas, eternísima discusión. La solución de determinada clínica con medidas no farmacológicas a veces parece una blasfemia. Pero qué pasa realmente con las recetas en las residencias??? A veces pienso que entran en el mundo de los pares de calcetines desaparejados. Cómo puede ser posible, esos niveles de requerimiento farmacológico?¿?¿ Una compañera, con experiencia en residencias,le habían llegado a pedir 5L de duphalac al mes para un solo paciente. Pero en el momento que discutes la adecuación terapéutica, es interpretado como algo personal, que en realidad no quieres hacer recetas, intentar hacer cambiar ese hilo argumental para mi ha resultado tarea inalcanzable.
Otra cosa curiosa, es vender la salud ( lo que entienden algunos como salud) como producto. Así se vende y así se entiende. Además del "qui paga mana" ( quien paga manda), así que lo que en realidad es objetivo, para el trabajo en una residencia, que los clientes estén contentos con el producto que están recibiendo.
Lo que realmente más duele, es que en toda esta guerra, hay unas víctimas claras. Unas víctimas que han trabajado toda una vida, que por la biografía, han precisado de unas curas remuneradas, que están ellos o sus familias haciendo un esfuerzo económico enorme.
martes, 9 de septiembre de 2014
A la deriva
A veces, determinadas partes de tu trabajo, absorben tu energía poco a poco. Parece impensable, cómo esto va transformando tu día a día. Primero, parece que te da pereza escribir y luego leer, cuando llegas a casa sólo quieres tener encefalograma plano, progresivamente parece que a una le cuesta despertarse para ir a desarrollar su trabajo y el carácter se agria. Finalmente cobras conciencia que esta parte ha afectado al resto de parcelas que adoras.
Es extraño, cómo una parte ínfima puede generar cambios tan grandes en el resto de cosas.
Cobrar conciencia de las cosas dañinas, es importante. Ahora qué hacemos con ellas??¿? Qué posibilidades tenemos de modificar?¿? Tendremos que quedarnos con eso?¿?
Un día un amigo que estaba haciendo un curso de coaching ( esto tan de moda), me dijo que en la vida sólo hay 3 opciones:
"Love it, change it or leave it"
Identificar qué es lo dañino e intentar cambiar la situación, resulta complejo. Porqué ahora empiezo a entender algunas personas que dan la sensación de anestesiados y no llegas a entender qué les pasa, aquello que no cuadra de la ecuación. Qué difícil es el cambio en cualquiera de sus 3 formatos, cuánta valentía se necesita para ello.
Qué difícil son esos momentos de deriva previos a la toma de decisiones.
Alguien hace una semana me dijo que era un imperativo profesional, el hecho de seguir escribiendo. Así que aquí estoy intentando retomar este espacio que me encanta.
" el único deber es de deber divertirse terriblemente" Oscar Wilde.
La importancia que tiene que quien te mande dentro de nuestra profesión sea un sanitario y alguien que sabe de lo que habla, es inmensa.
Sé que hay un montón de post que hablan de macro-estructuras, de política y macroeconomía sobre el tema. Yo de eso no se, ni pretendo saber, ni enseñar. Sólo puedo hablar desde la primera persona, que es lo que conozco.
Cuando el concepto que se tiene de pasar consulta y tener cuidado de un grupo de personas, es que tu los escuchas un rato y luego haces lo que te da la gana… Cuando sólo importan los números en vez de Pepe, Marcos o Lolita. Cuando ves que un grupo de trabajadores son los que aguantan un centro, por respeto a las personas que hay, que además te has molestado en aprenderte los nombres. Cuando ves que la gente pasa hambre, que mantenerlos encerrados no es tener cura de ellos, que lo máximo que se hace es sacarlos a pasear 15 min al día…. se te cae el alma a los pies.
jueves, 22 de mayo de 2014
una estrella fugaz
Hace un año, que terminé la residencia y soy médico especialista en medicina de familia y comunitaria. Los aniversarios siempre me traen momentos reflexivos, sobre qué ha pasado estos últimos 365 dias.
Las personas que se han cruzado por las consultas, las historias que he conseguido seguir de forma longitudinal, los vínculos, las relaciones, las ganancias, las pérdidas…
Me encanta esta profesión, a pesar que a veces tengamos la cara B de la misma. Tratar con personas, siempre genera muchas emociones, que son complejas de gestionar.
En este último año, he tenido una fortuna enorme de ver algunos profesionales increíbles. Hay algunos, que te marcan, dejan huella en tu fuero interno.
No voy a poner en duda, sobre una buena asistencia sanitaria. Creo que todos los profesionales intentamos hacer lo mejor posible para los pacientes con los conocimientos que tenemos y con los recursos que disponemos.
Pero hay una serie de personas que son capaces de hacer cosas increíbles con los recursos que tenemos, sacan jugo de donde no hay. Enfocar cada una de las visitas, consultas como una oportunidad para hacer alguna cosa buena, que mejora el vínculo, que mejora la calidad de vida, y que mejora la supervivencia, eso no sale en ninguna guía de práctica clínica, no consta en ninguna DPO. Pero da una calidad increíble a cada una de las consultas que tenemos.
Hay personas genuínas, esencialmente buenas. Que lejos, del concepto de paternalismo, miran más allá de la demanda. Tienen capacidades para ver necesidades, tirar de los hilos y tejer realidades, algunas que se ocultan incluso detrás de lo que el propio paciente es consciente.
Hay personas que tienen una energía ilimitada para hacer estas cosas, para mi ellos son los héroes de la atención primaria aquellos anónimos, solitarios de consulta, que tienen alguna cosa, que no se puede describir, que no sé si se puede aprender, pero esa es la parte realmente artística de esta profesión. Son los magos de las realidades, del acompañar, del cuidar.
No sé si esto se gana, se pierde o se transforma en el tiempo. Sólo sé que cuando puedes verlo, es como una estrella fugaz, algo que te deja embobado mirando y pensando sobre la belleza de ese instante.
Este post tardío y sentimental, va para todos aquellos anónimos de consulta, que día a día, se dejan parte de su piel para ejercer este arte de belleza incalculable.
jueves, 27 de marzo de 2014
Simpatía vs empatía.
En las dinámicas y la forma de trabajar depende de la actitud que tiene cada uno.
Cada uno hace lo que puede o lo que quiere, en el trabajo y lleva su compromiso, tan lejos hasta donde esté dispuesto.
Llegar más lejos, no siempre quiere decir mejor. Lo lejos que llegues tendrá sus partes buenas y sus partes malas como en prácticamente todo. Los contextos de las personas ponen límites a cómo de lejos puedas y estés dispuesto a llegar.
En la situación actual, donde a pesar que estamos llegando al final del túnel y que hay algunos que ven una luz.
Somos el país de la unión europea con mayores desigualdades el segundo con mayor pobreza infantil.
Eso se transforma en muchas ocasiones en demanda en la consulta. Esta demanda, que no sabemos gestionar en muchas ocasiones, el cómo hacer de un problema social a un problema biológico y de ahí a una solución farmacológica.
Me pregunto si ese proceso de transformación depende en cierta manera de la actitud de las personas, o sólo de la formación.
Hoy he visto este vídeo, que me ha dado qué pensar. ¿Qué difícil es ser empático? ¿ Cuanta beneficiencia supone el ser empático y no sólo simpático al paciente? ¿ Tenemos limitaciones en nuestra propia empatía? ¿ Por qué no tenemos formación en ello? ¿ Por qué la solución la ponemos en fármacos que nos desconectan de la realidad?
"en tu relación con cualquier persona, te pierdes mucho sino te tomas el tiempo necesario para comprenderlos" Bob Goldston.
martes, 18 de marzo de 2014
El coste de oportunidad
Dejar de hacer para hacer de Casajuana
Cambios en la eficiencia de Manel Ferran
Why are doctors so unhappy de Richard Smith
Dejar de hacer para hacer de Casajuana
Cambios en la eficiencia de Manel Ferran
Why are doctors so unhappy de Richard Smith
martes, 4 de marzo de 2014
Hay cosas que no llego a entender,
Si un paciente tiene alguna patología sea la que sea, acude para pedir ayuda. Se le brinda ayuda según guía clínica ( no voy a poner en duda la validez de las mismas), el paciente toma la decisión de no seguir la medicación prescrita, por las razones que sean. Cuando en la siguiente visita de control, el paciente explica y el médico dice que no hace falta que vuelva a la consulta porqué si no sigue la medicación, no va a tener sentido seguir los controles de la patología.
En UK, la NHS, ya se ha planteado hacer contratos con los pacientes. Contratos de tratamiento, que si el paciente no cumple, el médico tiene derecho a no proseguir con su trabajo. Aquí parece que ya se ha implantado por parte de determinados profesionales.
Código deontológico comenta
Si un paciente tiene alguna patología sea la que sea, acude para pedir ayuda. Se le brinda ayuda según guía clínica ( no voy a poner en duda la validez de las mismas), el paciente toma la decisión de no seguir la medicación prescrita, por las razones que sean. Cuando en la siguiente visita de control, el paciente explica y el médico dice que no hace falta que vuelva a la consulta porqué si no sigue la medicación, no va a tener sentido seguir los controles de la patología.
En UK, la NHS, ya se ha planteado hacer contratos con los pacientes. Contratos de tratamiento, que si el paciente no cumple, el médico tiene derecho a no proseguir con su trabajo. Aquí parece que ya se ha implantado por parte de determinados profesionales.
Código deontológico comenta
jueves, 27 de febrero de 2014
El mito de la caverna
A veces, tengo la sensación que estamos en la caverna.
Platón describió en su alegoría de la caverna un espacio cavernoso, en el cual se encuentran un grupo de hombres, prisioneros desde su nacimiento por cadenas que les sujetan el cuello y las piernas de forma que únicamente pueden mirar hacia la pared del fondo de la caverna sin poder nunca girar la cabeza. Justo detrás de ellos, se encuentra un muro con un pasillo y, seguidamente y por orden de cercanía respecto de los hombres, una hoguera y la entrada de la cueva que da al exterior. Por el pasillo del muro circulan hombres portando todo tipo de objetos cuyas sombras, gracias a la iluminación de la hoguera, se proyectan en la pared que los prisioneros pueden ver. Estos hombres encadenados consideran como verdad las sombras de los objetos. Debido a las circunstancias de su prisión se hallan condenados a tomar únicamente por ciertas todas y cada una de las sombras proyectadas ya que no pueden conocer nada de lo que acontece a sus espaldas.
Hoy en una reunión, dónde estábamos médicos de familia de diferentes sitios de Catalunya, hemos compartido diferentes impresiones.
La sensación que hay está extendida.
Los profesionales tienen la sensación de opacidad de recibir información a cuenta gotas y sin poder decir nada al respeto. Esa información son esas sombras, que nos llegan desde fuera, simples proyecciones de luz. El objeto real dista de aquello que observamos, y de hecho, no sabemos ni de dónde viene el objeto reflejado.
También sienten impotencia para poder averiguar la macro-estructura que hay detrás. La impotencia viene a cargo de esas cadenas que nos impiden ver para atrás, ver aquello real de lo que sólo percibimos una sombra de un haz de luz en una pared contrapuesta.
Los grandes de la primaria, los que iniciaron la reforma, los que vieron pasar de un sistema de beneficiados a un sistema nacional de salud, viven esta época con asombro. Han pasado muchos años luchando para tener una salud longitudinal, universal y mirando por el paciente. Ahora miran cómo todas aquellas cosas que ya superaron y vencieron, vuelven como la ropa vintage.
Volvemos a tener asegurados, volvemos a externalizar los domicilios, ahora siempre con nombres distintos, que eso siempre viste más.
No sé cómo acabará esto, quizás dentro de 30 años, estamos los jóvenes de hoy advirtiendo de los cambios a los médicos del mañana. Yo no sé si mi generación, será capaz de vencer y luchar, cómo se hizo durante los 80. Sólo se que tengo ganas de romper cadenas.
"El que no se mueve no escucha el ruido de sus cadenas"
lunes, 24 de febrero de 2014
Un barrio lleno de vida(s)
Hoy post por la gentileza de Sara Calderón y Lucía Alquézar, residentes de Granada. Han hecho un fantástico vídeo mostrando los activos de Salud de un barrio de Granada. Un placer compartir este trabajo.
UN BARRIO LLENO DE VIDA[S]
El entorno social y ambiental ejerce gran influencia en el nivel de salud y bienestar de las personas (1). El medio ambiente, el urbanismo, los equipamientos de ocio, el contexto sociocultural… ayudan a comprender la forma en que las personas afrontan la vida y sus contratiempos, independientemente de las características individuales (2).
El reciente informe “Breaking through on the social determinants of health and health disparities” revela que uno de los factores que mejor ayudan a predecir la esperanza de vida de un individuo es su código postal (3), por lo que como agentes sanitarios puede resultar de gran relevancia describir y visibilizar las condiciones socioeconómicas de las áreas de residencia de la población a la que atendemos a diario.
Sin embargo, la identificación de los determinantes sociales de la salud se ha basado principalmente en el registro de las carencias y los problemas de las poblaciones, lo que supone definir sus realidades en términos negativos. Esta perspectiva puede complementarse mediante la descripción y puesta en valor de aquellos factores que promueven la capacidad de mantener y promover la salud (4). Cabe preguntarse por qué las personas se mantienen saludables a pesar de estar expuestas a tantas influencias perjudiciales, cómo se las arreglan para recuperarse de enfermedades o qué tienen de especial aquellos individuos que no enferman a pesar de la tensión más extrema (5).
Descubrir y reforzar las capacidades y talentos individuales, colectivos y ambientales existentes en el contexto devuelve el protagonismo a las comunidades y de realizarse de forma participativa y multisectorial puede contribuir a generar redes de apoyo y acción solidaria (6).
En cualquier caso, el esfuerzo por reforzar las cualidades positivas no debería reemplazar la provisión de servicios y prestaciones básicas, pues su potencial beneficio reside en la capacidad y voluntad por integrar las distintas intervenciones y perspectivas (7).
Los Residentes de Medicina Familiar y Comunitaria de los Centros de Salud Cartuja y Almanjayar (Granada) hemos querido conocer nuestro barrio, sus habitantes y el contexto en el que viven, en un intento de comprender mejor sus motivos y formas de enfermar. En este proceso hemos elaborado, por una parte, un póster con los distintos recursos y actividades de la zona como ayuda en las consultas para contribuir a reforzar la salud en su dimensión más colectiva y participativa. Y por otra parte, hemos recogido los testimonios directos de nuestros pacientes en el siguiente vídeo, como reconocimiento de su papel insustituible en la mejora de las condiciones de vida y de salud.
Bibliografía
(1) Organización Mundial de la Salud. Subsanar las desigualdades en una generación. Alcanzar al equidad sanitaria actuando sobre los determinantes sociales de la salud. Informe final de la Comisión Sobre Determinantes Sociales de la Salud. 2013.
(2) Borrell C, Pasarín I. Desigualdades en Salud y territorio urbano. Gac Sanit 2004; 18 (1): 1-4.
(3) Robert Wood Johnson Foundation. Breaking Through on the Social Determinants of Health and Health Disparities. An approach to message translation. Commission to Build a Healthier America. 2009.
(4) Álvarez-Dardet C, Ruiz Cantero MT. Patrimonio de la salud ¿son posibles las teorías salutogénicas? Rev Esp Salud Pública 2011; 85: 123-127.
(5) Rivera de los Santos et al. Análisis de los Modelos Salutogénicos en España: Aplicación en Salud Pública e Implantaciones para el Modelo de Activos en Salud. Rev Esp Salud Pública 2011; 85: 137-147.
(6) Blanca Botello et al. Metodología para el mapeo de activos de salud en una comunidad. Gac Sanit. 2013; 27(2): 180-183.
(7) Hernán García M, Lineros González C. Los activos para la Salud. Promoción de la Salud en contextos personales, familiares y sociales. Los Activos para la salud. EASP. Granada. 2009.
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